lunes, 31 de enero de 2011

Palabras de un incansable luchador

Si bien, algo de lo que me precio es de estar totalmente del lado ateo, no puedo dejar de pasar esta manifestación de principios que don Samuel Ruiz hizo en este texto extraído del Archivo Histórico de la Comisión Nacional de Intermediación en su versión digital.


EXHORTACION PASTORAL

DEL EXCMO. Y REVMO. SR. DR. D.

SAMUEL RUIZ GARCIA,

OBISPO DE CHIAPAS

A todos los fieles de la Diócesis.

Amadísimos hijos:

I. Una grave amenaza:

Como la cercanía de una tormenta se anticipa y se anuncia así misma con las negras nubes, la fuerza del viento y las centellas, así ahora sobre el mundo y sobre nuestra Patria la amenaza de una tempestad arrasadora se está anunciando con las nubes del odio, con vendavales de injusticia y rayos de un desquiciamiento moral donde se entremezclan los crímenes, los errores y la desorientación general.

Este rincón de la República, no exento de agitaciones, más desprovisto que otras Diócesis de vigorosas organizaciones, con un precario número de sacerdotes que defiendan del lobo al redil del Señor, con una situación de injusticia social más aguda que en otras partes, con una reprobable discriminación racial, con una actitud despectiva hacia el Sacramento del Matrimonio, con la desorientación reinante en las clases cultas, es hablando humanamente fácil presa de la avalancha que intenta derrocarlo todo.

II. Obligación del Pastor:

Sentimos flotar en el ambiente el deseo de nuestros diocesanos de escuchar la voz del Pastor que los oriente en tales momentos tan angustiosos; lo que coincide con nuestro deber de Pastor hermosamente declarado por el Apóstol S. Pablo cuando recomienda a Timoteo: "Te conjuro en la presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y muertos, y por su advenimiento y por su reino: predica la palabra, insta a tiempo y a destiempo, reprende, exhorta, increpa con todo longanimidad y no cejando en la enseñanza (2 Tim. 4 y ss.) y esta obligación nuestra de enseñar y predicar más urgente la sentimos, cuánto más vemos que coinciden las circunstancias aflictivas que ocasionaron el consejo de S. Pablo, pues ahora se cumple lo que él dijo: "...concupiscencias tomarán para sí maestros sobre maestros... y desviarán sus oídos de la verdad..." (2 Tim. 4,3)

Detrás de una doctrina que toma como bandera la justicia social, el Comunismo se ha ido infiltrando al esgrimir la antigua arma de la falsedad, la hipocresía, el engaño y la calumnia; habiendo logrado que muchos miren la hoz y el martillo como un símbolo de libertad y reivindicación social, sin que perciban el fondo ROJO de iniquidades y crímenes sin cuento con que este destructor sistema se ha impuesto donde ha colocado su garra opresora, ni el fondo NEGRO de su verdadera doctrina que, partiendo de la negación de Dios, niega, consiguientemente todo lo que a El conduce: Religión, libertad, espiritualidad del hombre, el concepto del bien y del mal, la idea misma de la justicia, la noción de conciencia moral, sin que repare en justificar y defender como bueno y obligatorio cualquiera cosa que conduzca a la meta final a donde afirman ha de parar la historia de la humanidad, es decir, al Estado árbitro supremo que en una soñada igualdad económica, distribuya cargos y cargas, oficios y beneficios, ideas y consignas, trabajo y pan a los miembros de lo que no se puede llamar ni siquiera sociedad comunista, porque tal denominación no cabe donde no hay autoridad sino despotismo, ni súbditos sino meros engranajes de una maquinaria estatal.

¿Y qué más se puede esperar de una ideología que no sólo niega a Dios, sino que se empeña en destruir en las almas la idea misma de Dios? ¿Puede acaso un sistema que pone como base de su estructuración la sorprendente afirmación de que no hay más realidad que la materia, traer la felicidad al hombre, si éste es considerado dentro del sistema como un animal, bien sea el más noble, cuya única exigencia sería tener lleno el estómago? ¿Resultará la justicia y la equidad ahí donde solamente existe la consideración de las leyes económicas? ¿Habrá equilibrio social cuando se juzga único medio de establecer el orden, desencadenar el odio de clases y propiciar el desorden, la represalia y el crimen?.

Pero no se debe desconocer que el Comunismo es férreamente lógico y consecuente con sus principios, y que impone el orden como el único lenguaje que un animal -el hombre- puede entender: el lenguaje de la fuerza.

III. Obligación del Católico:

Ante la constatación de estos hechos, el católico jamás -y menos ahora-, se contenta con observar y contemplar con lamentos y críticas ineficaces el desarrollo de los acontecimientos; sino que debe hacer acto de presencia en esta batalla sin fronteras, con las verdaderas armas, las armas del espíritu.

David era un jovenzuelo inexperto y Goliath un descomunal guerrero que amedrentaba a los soldados de Saúl; pero Dios puso su fuerza en el brazo de David. No venció con espada, ni con lanza, sino en el nombre del Señor (I Sam. 17) Tal parece que en nuestros días la historia se repite. Un enemigo poderoso insulta, destruye, quema. A su paso demoledor han caído naciones y se ha formado con los despojos de sus víctimas un formidable imperio donde el terror, el hambre, la falta de libertad y sobre todo, la oficial ausencia de Dios, son cosas que, mencionadas, no son capaces de hacernos comprender su trágico significado. Delante de ese enemigo aparece endeble, una Iglesia que no tiene armas atómicas, integrada en su mayoría por gente humilde, con una organización que dista mucho de ser algo militar, con una fuerza que el enemigo desprecia, como Goliath la honda de David.

Pero su fuerza, no es su fuerza, es la fuerza de Dios. Y las encrucijadas que la Iglesia ha tenido que atravesar en el lapso de veinte siglos de existencia, son muestra clara de que siempre serán actuales las palabras de su fundador: "Yo estoy con vosotros todos los días hasta la consumación de los siglos" (Mt. 28,20). Si bien esa presencia de Cristo en la historia de la Iglesia no es sinónimo de inactividad.

Cuatro medios principales de actuar, entre otros muchos, queremos señalar a nuestros queridos hijos en estos aciagos momentos:

a. ORACION: Ya que hemos quedado convencidos que de Dios viene nuestra salvación, aun dentro del terreno de la historia, primordial preocupación nuestra es hacer -si vale la frase- presión al cielo. Si el alejamiento de Dios y el orgullo de la humanidad hoy día nos han conducido al fracaso del hombre que conquista el espacio, pero es inepto para resolver las cuestiones vitales que atañen a su convivencia; el acercamiento a Dios por la oración, nos traerá así la paz interior que nace del cumplimiento del deber, como la paz en las relaciones humanas. Porque aunque Dios conoce de sobra las eventualidades de este siglo, ha querido subordinar la concesión de muchas cosas a nuestras oraciones, a las que prometió Cristo infalible eficacia al decir: "si alguna cosa pidiereis al Padre, os la concederá en nombre mío" (Jn. 16, 24).

Esta eficacia de la oración crece de punto cuando de oración individual se torna oración comunitaria, pues a ésta última Cristo prometió, a más de la eficacia, una especial presencia suya "...dondequiera que estén dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mt. 18, 20).

Particularmente sentimos espiritual gozo al recomendar a nuestros hijos el rezo del Santo Rosario en familia, que como honda davídica, en imponente cruzada Diocesana sumada al cauce de una Cruzada Nacional y de toda América, derribará indudablemente al moderno Goliath, quien caerá a los pies del Evangelio.

Vale decir que en nuestra oración se debe incluir a nuestros enemigos, quienes engañados unos, presionados otros, quizá bien intencionados algunos, necesitan de especial auxilio sobrenatural para salir de la categoría de enemigos de Dios y de su Iglesia en la que se han colocado.

Por lo demás, de sobra conocido es que nuestra oración en manera alguna excluye nuestra responsabilidad de actuar conforme al querer divino; puesto que el mismo Jesús seriamente nos advierte que no hallará el Reino de los Cielos quien clama ¡Señor! ¡Señor! Pero no guarda los mandamientos.

b. ILUSTRACIÓN: Quienes ingenuamente habían pensado que se abraza el Comunismo cuando el estómago está vacío, deben reconocer que actualmente, y no sólo en nuestra Patria, el terreno de conquista y la fuerza de choque la forman los estudiantes más que los obreros o los campesinos.

La lucha se ha planteado en el orden de las ideas. Por ende el Católico, por este otro capítulo, se ve más obligado todavía de lo que está, a poseer un mínimo caudal de instrucción religiosa que desborde lo estrictamente necesario y se haga extensivo a la doctrina social de la Iglesia, por lo menos a sus lineamientos más destacados.

No debemos en la brevedad de esta exhortación pastoral, alargarnos en el desarrollo de esa doctrina, pues confiamos hacerlo más ampliamente dentro de breve tiempo; nos conformamos ahora con recordar cómo el Catolicismo, partiendo de la existencia de Dios y del conocimiento que la Revelación de El nos puede dar acá abajo, afirma un concepto de la persona humana y de su dignidad que es básico para la estructuración de la sociedad humana. Este concepto, ni es el concepto del Capitalismo que hace del hombre un medio de ganancias mayores, ni el del Comunismo que lo convierte en una pieza más de su complicado engranaje, para cuya utilidad y servicio está exclusivamente destinado el individuo. El Catolicismo afirma el valor del individuo y de la persona humana como algo que, por su origen y por su destino, está por encima de cualquier otro ser de la naturaleza visible.

El hombre es creado por Dios, es obra de sus manos; pues aunque las causas segundas dirigidas por su mano providente den razón de la formación del cuerpo, el alma que resplandece por sus atributos espirituales, independientes esencialmente de la materia, no es el resultado de fuerzas físicas o químicas, sino resultado de un acto creador.

Y por si esto fuera poco no se conformó su Hacedor con fijarle un destino conforme a su naturaleza corpórea y espiritual, sino que lo elevó por encima del as exigencias de su ser a la sublime dignidad de hijo de Dios, otorgándole, en su infinita misericordia y amor, el derecho a poseerlo y gozar sin límites con la contemplación de la Trinidad. La recuperación en Cristo, de ese tesoro perdido, más elevó a la naturaleza humana por haber sido ésta asumida por Cristo en la Encarnación.

Por donde se colige que no es la edad, no sus cualidades, no su utilidad o su capacidad de trabajo, aquello que nos indica el valor del hombre; sino su ser espiritual, la independencia de la materia y su dependencia del Ser Divino su semejanza con Dios y su filiación divina por la gracia santificante.

Ya se ve que estos principios nos llevan a la aceptación de la igualdad substancial y la desigualdad accidental de los hombres. Creado el hombre por Dios, ha recibido de El la naturaleza humana que es esencialmente la misma, cualquiera que sea su raza o su lengua, y colocado en la creación visible, a la humanidad toda el mismo Hacedor le concede la potestad de dominar sobre la creación visible. Mas el derecho, que, en principio, todos los hombres tendrían a la posesión de todo, es condicionado por las diferencias físicas, intelectuales y morales poseídas en diverso grado por los individuos.

La exigencia de vivir en sociedad, dentro de la cual el hombre aúna sus esfuerzos para la procuración del bien común, establece otras diferencias por las funciones sociales que el individuo ha de ejercer y la jerarquía exigida por el orden.

Esas diversidades y diferencias anotadas, ocasionan conforme a la naturaleza misma del hombre, diferencias en la distribución de los bienes, supuesto que las desigualdades físicas, intelectuales y morales de los hombres se traducen en diversa capacidad de adquisición y en indiversa retribución económica. Pero si la adquisición de bienes sin salirse de los cauces de la justicia conmutativa trajera consigo marcadas diferencias, la justicia social basada en la dignidad humana por una parte y el amor cristiano por otra, exigen que esas diferencias sean temperadas. Si no se reconociera más título para poseer los bienes que el valor adquisitivo del trabajo ¿qué sería de los inválidos e ineptos por ejemplo?

Puede haber, además, un régimen jurídico deficiente en el cual directa o indirectamente -pero indebidamente- se favorezca más a unos que a otros. En tal caso, que es el del régimen capitalista y de las leyes inspiradas en la Revolución Francesa al soplo del liberalismo, se requiere una revisión del sistema jurídico, modificándolo a fin de que puedan todos, sin preferencia de clases, aspirar a un mínimo de bienestar social que les permita vivir conforme a la dignidad humana.

Al darse el caso de que la desigualdad de bienes se diferenciara abusivamente por la maldad de los hombres y la opresión del más fuerte sobre el más débil, es claro que la justicia social es incompaginable con tales abusos que en ninguna circunstancia deben existir y deben reprimirse.

La Iglesia no fue instituida por Cristo para proporcionar o implantar tal o cual sistema económico, ni está ligada en su ideología a un régimen determinado; pero por la finalidad ultraterrena a donde conduce a los hombres tienen una palabra que decir siempre que la dignidad del hombre es vilipendiada, o más aun, cuando se ve amenazada de raíz la verdadera felicidad a que Dios lo han destinado. La Iglesia no sólo tiene el derecho, sino también el deber de enseñar la verdad y condenar el error en todas aquellas realidades que se eslabonan con su misión salvadora.

Cuando la Iglesia condena, como lo ha hecho, al Comunismo y declara que están fuera de su seno quienes aceptan su ideología, la propagan de alguna manera, dan su nombre al partido, lean, retengan o difundan revistas comunistas, no lo hace porque hablan de distribuir la riqueza más equitativamente o porque defiendan un sistema económico como tal; la Iglesia declara enfáticamente que el Comunismo como sistema filosófico es falso por negar la existencia de Dios, el orden moral, la religión, la espiritualidad del alma y todo lo que con esas verdades está unido; la Iglesia denuncia que el régimen político-económico que el Comunismo quiere suplantar y los medios de que se vale, están en pugna con la verdadera libertad, la justicia y la moral. Y de la misma manera reprueba un régimen capitalista en cuya concepción el hombre es un instrumento de lucro, y la legislación liberalista en que so pretexto de tutelar la libertad del hombre, no se reprimen los abusos de los poderosos sobre los débiles.

c. PRESENCIA ACTIVA: El católico, a más de poseer el conocimiento claro y suficiente de esta doctrina tan sucintamente expuesta, ha de trabajar por ponerla en práctica en sus relaciones humanas.

Las verdades dogmáticas y morales, a diferencia de las afirmaciones científicas, exigen del sujeto una posición de nuestra voluntad y un conformamiento de nuestra conducta a ellas.

Mayor responsabilidad, por ende, tiene el católico que alimenta conscientemente en derredor suyo una situación de injusticia social. Reprobable injusticia es el salario infrahumano que pagan muchos que desean ser considerados como católicos de línea. Reprobable injusticia es el abuso del prestamista que hace redituar con crecidos intereses las sumas de dinero que la penuria hace solicitar al desvalido. Reprobable injusticia es la del engañador que con promesas lejanas y vagas aprovecha la ignorancia y explota la pobreza del que ansía un trozo de tierra para tener que llevarse a la boca. Reprobable injusticia es el desprecio y, pero aún, el engaño y el hurto perpetrados con nuestros sufridos hijos indígenas. Reprobable injusticia es un sistema de vida punto menos que de esclavitud en que yacen postergados en numerosas localidades nuestros campesinos, quienes están condenados a trabajar en beneficio de injustos patrones por una mezquina retribución

La justicia social reprueba todo eso, y el católico verdadero es el primero en auspiciar un cambio en el cual la dignidad del hombre quede plenamente salvaguardada.

Mírese bien, por tanto, que la justicia social no es sinónimo de coordinación de la beneficencia; sino el cumplimiento de un estricto deber que regula debidamente las relaciones humanas.

d. UNIDAD: Cabe recordar, por último, amadísimos hijos, que nuestra salvación histórica la encontraremos seguramente en nuestra solidaridad e indefectible adhesión a Pedro, que hoy se llama Juan XXIII y en el conocimiento y ejecución de la doctrina del Evangelio y de las Directivas Pontificias. Estando edificados sobre esta firme roca, participamos de la promesa de Cristo: "Tu eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán jamás contra ella" (Mt. 16, 18).

La Iglesia nunca teme las batallas de la Historia por sí misma; sino por sus hijos. Sabe que de cada encrucijada sale más renovada que antes.

Eso lo saben también sus enemigos; de ahí que en esta lucha que no es del Comunismo contra el Capitalismo, sino del Comunismo contra la Religión -"Opio del pueblo"-, donde quiera que ese nefando sistema ha puesto su garra, su preocupación primera -al menos en su intención, sino en la ejecución- es la decapitación de la Iglesia, expulsión de la Jerarquía, aherrojamiento de unos, campaña de calumnia y desprestigio para todos; la desconexión sistemática de la Jerarquía con Roma, y de los fieles para con sus Pastores; esos son los métodos usados, junto a los cuales ponen la vigilancia constante para no hacer de los encarcelados mártires, sino autómatas que hagan y digan lo que ellos quieren, gracias a refinados métodos modernos de tortura física y psíquica.

Esta campaña ya ha empezado en nuestra Patria. Se han apedreado escuelas y templos, se han pretendido golpes de estado, se organizan engañosas campañas y peticiones de firmas de adhesión a personas que trabajan para Rusia, se ha puesto en marcha un vasto plan para desprestigiar al sacerdote, en nuestra propia Capital del Estado funciona una Iglesia que se llama a sí misma católica ortodoxa mexicana.

Pero estos adversarios de Dios no saben que hay una fortaleza interior en la Iglesia una vitalidad sobrenatural que la sostiene a flote en su carrera de XX siglos por encima de todos los diluvios del mar de la Historia.

Mirando la urgencia del momento, al igual que cuando un incendio amenaza consumirlo todo se aúnan las fuerzas y se aviva la colaboración humana, así también ahora los fieles dejando todo espíritu de división, todo resentimiento y toda discordia formen un apretado haz en derredor del Obispo, en derredor de su Párroco; porque así lo exige nuestra pertenencia a este Cuerpo Místico de Cristo y la situación de emergencia por la que atravesamos.

¡Cómo quisiéramos que nuestra voz de alarma llegara a la entraña misma de nuestros hermanos separados! Que comprendiesen los que quizá se hallen de buena fe en las doctrinas llamadas evangélicas, que dadas las circunstancias actuales, minar el catolicismo es minar el baluarte espiritual -el único verdadero- que detendrá el avance de lo bien llamado "barbarie asiática". Que supiesen leer los altos designios de unidad que tiene Dios ligados a la presencia de este temible enemigo de la cultura occidental, de toda religión y de todo orden.

En fin, a todos los hombres de buena voluntad, a todos los que sienten inconformidad por las injusticias de nuestro siglo materialista, a todos aquellos que las viven en carne propia, los exhortamos en el Señor a que cierren filas, y, renovados sus arrestos en una vida mejor, sean soldados de avanzada al difundir la genuina doctrina de justicia social y al esforzarse por realizarla donde quiera su oficio o su influjo lo permita.

El Comunismo habrá cumplido con su misión histórica cuando surja un nuevo orden social no inspirado en la tiranía, ni en el predominio de una clase social sobre otra, sino en la justicia y caridad cristianas proyectadas hacia la formación de un mundo ya no humano sino divino, esto es, conformado según el corazón de Dios y formando aquella pirámide unitaria cuya base se asienta en la tierra y su cúspide penetra los cielos al decir del Apóstol de las gentes: "Todas las cosas os pertenecen,... más vosotros sois de Cristo y Cristo es de Dios". (I. Cor. 3, 21-23)

Dado en la Ciudad de San Cristóbal de las Casas, en la festividad de los Santos Angeles Custodios, 2 de octubre de 1961.

(Firma y Sello)

+ Samuel Ruiz García

Obispo de Chiapas

lunes, 22 de noviembre de 2010

Dame Averil Cameron

http://vimeo.com/12028353

sábado, 16 de octubre de 2010

Schopenhauer

hola amigos les comparto que la revista electrónica punto en línea acaba de publicar un ensayo mío sobre Schopehauer y Goethe

va, pues, dedicado a la banda de los de la otra tribu (jóvenes promesas jeje)


http://www.puntoenlinea.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=467&Itemid=1

jueves, 16 de septiembre de 2010

palabras de más

para don jorge

mi abuelo muere en su pobreza, muere en su pobreza,
enfermo de rencor se pudre demente,
como el hijo bastardo, como el hijo de nadie muere,
no le lloro, es rabia lo que acumulo, no llanto, ni dolor,
un soplo de rabia,

mi abuelo: arruinado velador, padre de todos,
amante de seres urbanos, golfo,
sombra de parques y prostíbulos,
sombra, sombra, sombra; mi abuelo: carne de cañón,
pequeño lumpen de provincia

viernes, 20 de agosto de 2010




www.heroeslocales.com/bunsen/2007/12/14/mi-nombre-es

ateos del mundo uníos

kkk

viernes, 30 de julio de 2010

Lorand Gaspar

De Nuits (Noches)

Traducción del francés Peter Riley

An evening in front of the fireplace
at Saint Rémy du Val

for Hédi

scattered cracking sounds
bristling gaps in the wood
every now and then the red mark
of a gunshot splinters

of a language forgotten or, who knows,
in a state of shards, bursting
leaps, uproars and stellar
winds or the simple
rubbing together of our silences

if they too should suddenly catch fire
these flames, are they like a dance
seeking in the night its roots
felt and lived the whole length of a life

the night outside is white,
in the hearth, ardent and fragile
beating of the embers of our lives —

flakes of snow shifting
in the white of our books
perhaps in the words
said from time to time —


there where the wave delves
the vault holds its breath
trying again to be born
held firmly in the claw
of the fear closed on itself
and the quick shudder from nerve
to nerve from sun to shadow
handfuls of colours dancing
never seen, painted by an unkown music —

and all the ink of ancient China
scattered, shaken, sucked up by the mist
only the line stays, flying —


as if the hand of a child
held space open
delineating without respite
an emergence of flights
living wellspring of birds
that adult eyes miss -


in the long summer twilights
the young swifts make use
of currents that mount
towards unknown uplands
where no sight can follow them —

you can hear a god under the vaults
walking in the grass of the garden —


What echoes under the arches of flight
that can’t be heard, nor seen?
the wish, perhaps, to be united with it —

to understand truly what it is to be here
cloud, swift, man or pebble —

it is thus in the most simple moments
that the statement is enrooted its livingness —

may the taste of day in the throat,
held in the discovered aperture
be born again for others among the grasses


the air veined with balancings
in the rootless spaces where endless
worlds are formed and dissolve

snow duvet dancing in the night
beating in the heart’s ear
of a language so close to being here —

memory of snow on the skin
melted flakes of past images
edgeless night on the edge of memory

clouds assemble and dilate
the straw thrown into the light
bright plovers turning under the wind

I listen again to what ear throat
fingers and brain extract in a moment
from the endless flowing stream of things

a water that transports friable words
which we pass from hand to hand
from mouth to ear, bits of mourning and clarity —

low voices and the footsteps become clear
the embers of a life roll on without brakes
red of a morning, of another sunset

in the gorges, on the broken stonefields
someone within me listens relentlessly
to the inaudible beating in things.


discords, harmonies, silences...
the fire of these great red skies at evening,
seeking, when the embers are coated with ash,
act and speech for the passer by —


“O Mother O night the mother that bore me” (1)

you will need an infinite patience to learn again
to love as not long ago a fire lost in the distance
halting you at the fall of day
somewhere in the unknown of a desert —

you ask only to be able to touch
at times the heat of a gentle beating,
light as a bird’s slip-stream
which breaks the circle of sight

will your eyes see the clarity again?
it smiles at the present all around
as the Orient in you of the nocturnal flight
of big and lowly migrants —

the returning day gathers the fruits
of the nocturnal delvings that shine
in Schumann’s night piece,
which he asks to be played with simplicity —

in the paint brush of T’ang who departed
silently in september, instantaneous ink
of the clear upsurge of living,
in the almost blue darkness of autumn nights —

again these cathedrals of wings
in the evening air riddled with shouts
lightness of this play oh so precise
in the edgless weave of movement
desire to limn the transparent air
soldered within to a speck of ember —

little by little the sea sinks in itself
in the unique trait of a brushstroke
and I hear for a long time in the darkenss
the sound of the water, my only thought —


Extinguish speech
extinguish thought
and go! fly! fall
neither up nor down
inhaled, crushed,
in the air faults
between the arcs of a melody
no one plays —


gleaming modesty of snowy nights
the child’s feet sinking without sound
into the thickness of the mystery of the One
who briefly ornaments our sight —


In the clearness of which hardly anything remains
but these ashen and pink clouds
thoughts painted on the night —
and you don’t know where these
dark and lively rivers meet —

meanwhile in you the garden from which
in winter such clear leaves of thought
rise in a green water, so close
- like “the rose for no reason” —
from the shadow that it questions —


sometimes, I don’t know how,
a clarity ripened in the flesh
from a long Lamentations verse
hatches out and the mind can reach for a moment

what no words, or music, or anything
can imagine, or say —


(1): Esquilo: Las Euménides


martes, 20 de julio de 2010

cita de Javier Sicilia

"cómo nos gusaría ver que la protesta social ya no se criminaliza y que se deja de fabricar delincuentes para protejer a los verdaderos criminales o justificar la ineficiencia de nuestras intituciones".

SICILIA, Javier. "Atenco y los pendientes", en Proceso. No. 1758. México. Pág. 63.


Alto a los secuestros de estado contra el magisterio chiapaneco.

Libertad a los profesores

  • Carlos Misael Palma López
  • Pedro Gómez Bamaca
  • Alberto Mirón Vázquez

domingo, 18 de julio de 2010

Cumplen 28 horas bajo cerco policiaco 150 profesores de la dirigencia de la CNTE en Chiapas!

El 16 de julio por la noche se instaló la Asamblea Permanente del Bloque Democrático-CNTE en Chiapas, en las instalaciones de la Escuela Secundaria Técnica 79 en Chiapas. En los días recientes, tras finiquitado el proceso electoral, el gobierno chiapaneco, encabezado por el perredista Juan Sabines desató una serie de detenciones contra luchadores sociales, entre ellos profesores de la dirección de la CNTE en Chiapas. Ese 16 de julio el gobierno del estado había detenido a 3 profesores y a 9 compañeros de movimientos sociales y campesinos, uno de los cuales es detenido-desaparecido.

Tras instalarse la Asamblea Permanente la policía sectorial sitió a los 150 profesores y profesoras participantes en la reunión, algunos profesores son adherentes de La Otra Campaña. La CNTE declaro como secuestrados por el estado a los 150 profesores y profesoras. Desde ese momento no ha cesado el sitio. En algún momento la mayor parte de los 500 policías y sus patrullas, que participaban en el sitio fueron sustituidos por elementos de civil armados en autos sin placas. Al atardecer de ayer de nueva cuenta llegaron patrullas y policías uniformados para sustituir a los parapolicías vestidos de civil y a sus autos sin placas.

En este momento hay una tensa calma. El gobierno de Juan Sabines se comprometió a recibir a una delegación de profesores. El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas observa los hechos. Se ha convocado a una movilización solidaria para el martes. A lo largo del día, a pesar de las amenazas de detención por el cerco policiaco, diversas organizaciones se apersonaron en la Técnica 79 para manifestar su solidaridad.

En la Técnica 79 hay prensa, sin embargo el cerco informativo es ferreo. Es una verguenza que ni el sitio ni la cacería previa de profesores y otros luchadores sociales esté siendo reportada en los medios de comunicación comerciales. Hasta el momento la información sólo está saliendo por los medios libres y alternativos y las radios comunitarias. Desde la entrada de Juan Sabines al gobierno del estado de Chiapas ha impulsado una estrategia contrainsurgente de prensa, que no permite siquiera que se debata en los medios la legitimidad de las causas de los movimientos, sino que sencillamente impide que se publique una sola nota sobre los movimientos sociales.

Seguimiento:

Lista de profesores de la CNTE y otros luchadores sociales detenidos el 16 de julio en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas



ACCIÓN URGENTE del Frayba: Represión judicial y policiaca a maestros de la Sección VII SNTE de Chiapas

18 de Julio continuan detenidos los compañeros
.- Prof Alberto Mirón
.- Prof. Pedro Gómez Bamaca.
.- Prof. Carlos Misael Palma López,
.- Dr. Victor Hugo Zavaleta Ruiz, de la sección 50 del Sindicato de la Salud en Chiapas.
.- Cro. Caralampio Gómez Hernández de la Organización Proletaria Emiliano Zapata OPEZ MNL

.- Prof Alberto Patishtán adherente a la Otra Campaña.